Buenas tardes estimados compañeros, reciban un afectuoso saludo de mi parte..
Ha sido realmente una experiencia deleitable leer las ideas y pensamientos que sobre la docencia tienen tan reconocidos autores como: José María Esteve, Paulo Freire, Marta Luisa Cladera, etc. Es verdad que ser maestro es una carrera que llena de orgullo y satisfacciones; pero también es una profesión donde se dan situaciones que por su naturaleza, causan incomodidad y cierto “malestar docente”.
Después de leer las aportaciones del maestro Esteve en su obra “La aventura de ser maestro” me quedo con un sabor agridulce en la boca y una sensación extraña en mi mente, porque me siento como si hubiese sido desnudado como maestro, ya que lo que hago como tal parece que dista mucho de lo que debería ser.
La enseñanza es una profesión ambivalente a la que yo he decidido darle alegría, desempeñando mi trabajo lo mejor posible y desarrollando el gusto por hacerlo bien; pero reconozco que he sido víctima de la rutina, pues a través de los años lo he hecho como si estuviera siguiendo una receta de cocina o un parlamento de teatro con poca variedad y sentido. En tales circunstancias admito que se limita el pensamiento y la curiosidad de los educandos, pues no los inducimos al razonamiento critico ni a la reflexión profunda. Me propongo en lo sucesivo a replantearme la función de maestro, desde la perspectiva de aquel que genera y excita el intelecto de sus alumnos.
“Pensar y sentir y hacer pensar y sentir”. Que fácil parece y a la vez que complicado para muchos ha resultado esta definición del magisterio. Si logramos inducir a los estudiantes a tener una actitud que propicie la investigación y siempre buscar el porqué y el para que de las cosas habremos dado pasos importantes en esta dirección. Aquí las preguntas y el deseo del descubrimiento jugaran un papel muy valioso. Pero necesitamos ser un maestro de humanidad que haga ver a los alumnos el valor de lo que están aprendiendo. Pero toda esta belleza se desploma cuando nos damos cuenta que tenemos grupos de 50 o más alumnos en un salón donde en ocasiones se disputan un pupitre, una mesa donde sentarse y las condiciones del clima son extremas. Por ejemplo en Tierra Blanca el calor es insoportable en varios meses del año. Para que tengan una idea a mi ciudad se le conoce como “la novia del sol” o “el lugar donde el sol pasa el invierno”. Solo hay aire acondicionado en algunos salones y muchos de estos ya no funcionan; el resto de salones tienen ventiladores donde poco abastecen. En tales condiciones no es fácil tener la inspiración que se necesita para ser el maestro que todos quisiéramos o deberíamos ser.
Con relación a la identidad profesional, como dije antes en un trabajo anterior, no era el magisterio el futuro que yo deseaba ni tampoco formaba parte de mi plan de vida; pero tan pronto me vi dentro de la docencia, que tome la determinación de poner todo mi empeño y responsabilidad para desarrollar mis actividades con toda la seriedad del mundo. Por lo tanto no me fue difícil identificarme con el trabajo y dando tumbos y tropiezos pensaba que cumplía con la profesión. Pero ahora supongo que tengo mucho que aprender y corregir.
En todas las facetas de la vida la comunicación es primordial entre los seres humanos y lo es todavía más cuando están implicados alumnos y maestros. En este rubro creo que la humildad y el no creerme más de lo que realmente soy me ha sido muy útil para relacionarme con los muchachos. Estoy convencido de que necesitamos técnicas que propicien la comunicación adecuada; pero también estoy seguro que una actitud de sencillez, de amistad y de respeto será la clave para comunicarnos adecuadamente con la clase, facilitando con ello no solo la transmisión de conocimientos sino mejor aun el intercambio de ideas y sentimientos.
La disciplina es un factor básico para tener y conservar la atención de los alumnos y con ello lograr el aprendizaje de los contenidos. Sin embargo en ocasiones tenemos grupos muy desordenados que dificultan la tarea docente y de hecho la socavan, pues algunas veces hacemos la función de un policía ocupando una buena parte del tiempo dada a la clase tratando de mantener el orden. En tal situación se experimenta un atraso en el avance programático y por lo tanto no cubrimos al cien por ciento nuestro programa de estudio. Pero tenemos que entender la edad de los jóvenes y la gran cantidad de energía que pide salir a gritos de sus cuerpos y que los lleva a tener un mal comportamiento. Pero como dice la lectura “Los alumnos no son enemigos de los que tenemos que defendernos”. Apliquemos por lo tanto normas de conducta razonables y apliquémoslas con equidad y seguramente obtendremos buenos resultados, sin olvidar que el razonamiento y el diálogo serán nuestros mejores aliados.
También la lectura me ha hecho pensar como adaptar los contenidos de enseñanza con el nivel de conocimiento de los alumnos. Dado que imparto materias a las que se les etiqueta como difíciles, me ha resultado un problema el conciliar el avance del programa con la comprensión de los temas por parte de los alumnos ya que su nivel académico en estas materias es bajo. El asunto es como hacer para que los alumnos adquieran el conocimiento sin menoscabos de la enseñanza: ¡Tremendo dilema! Ya que tales conocimientos, le serán muy necesarios para su formación profesional en la universidad. Por lo tanto es mejor redoblar esfuerzos y buscar alternativas para ayudarlos a mejorar tales carencias, quizá utilizando a los alumnos más avanzados como monitores y/o dando más tiempo y atención a los más lentos.
Ahora quiero comentar un poco el trabajo del maestro Paulo Freire “Cartas a quien pretende enseñar”, muy importante que parece su trabajo y su opinión cuando dice: “El enseñar no existe sin el aprender”. Esta expresión guarda mucho significado ya que nos advierte que es necesario que constantemente nos actualicemos para estar a la altura del las nuevas corrientes del aprendizaje y de los cambios acelerados que se están dando a partir de la reforma educativa del nivel medio superior. Aquí les quiero comentar que hasta hace poco me resistía a tomar esta especialización, pues me encontraba muy a gusto y confortable con la experiencia que los años me habían dado, suponiendo que con esto era más que suficiente para efectuar mi labor docente.
Cuando el director me invitaba a tomar este curso mi respuesta era no, me volvía a invitar advirtiéndome que todos debíamos tomar la especialización a riesgo de atenernos a las consecuencias que pudieran resultar. Le contestaba que me quedaba hasta el último momento en el que se dijera: “cursa la especialización o renuncia”. Hoy agradezco que no llegue a este extremo pues cada día me hago mas consciente de que todos los maestros necesitamos seguir aprendiendo, seguir explorando nuevos horizontes académicos. Tenemos que hacernos más eficientes y más rentables para nuestro patrón la SEP y especialmente en provecho de nuestros alumnos y porque no decirlo por satisfacción personal. Nuestros alumnos requieren de maestros que sean un verdadero guía, un líder tanto por lo que dicen como por lo que hacen. En pocas palabras por lo que enseña y aprende.
Actualmente este curso me inquieta un poco y me tiene ocupado en este periodo (vacaciones) que normalmente estaría tranquilo y relajado. Es preocupante para mi cumplir con las tareas; pero si es para mejorar mi aventura de ser maestro: “venga lo acepto con gusto”.
Por otra parte, debemos reconocer como dice el maestro Freire de que el hecho de enseñar enseña al educador.
Es claro que no debe permitirse que se enseñe si tener la competencia o capacidad para ello, una vez más queda expuesta la necesidad de prepararnos continuamente.
Sin embargo, lamentablemente en algunas escuelas, la mía por ejemplo, por alguna razón que desconozco se están asignando materias al personal que no tiene el perfil para ello, lo que conduce a que se empobrezca la calidad de la enseñanza y el rendimiento académico, ya que en muchos casos el maestro asiste al salón solo por cumplir con una obligación que le fija su horario de trabajo o en el peor de los casos, ni siquiera se presenta ante el grupo en protesta de lo que él considera una imposición. Espero que esta situación no se siga dando en ningún plantel porque se daña mucho el proceso enseñanza-aprendizaje.
Espero que estos sinceros comentarios puedan ser útiles para todos nosotros y nos ayuden en nuestra aventura de ser maestros. Me despido de todos ustedes con aprecio.
Atentamente
Su amigo y compañero Germán Flores Castillo